Espacio Grau creó marcos de cuadros y puso en valor el arte neuquino desde Gran Neuquén Sur

Espacio Grau creó marcos de cuadros y puso en valor el arte neuquino desde Gran Neuquén Sur

Este viernes 11 de noviembre se inaugura a las 20 una muestra en el museo Gregorio Álvarez. Se llama “Poniendo en Valor” y mostrará 52 trabajos de alumnos del taller Espacio Grau.

Detrás del taller de enmarcado hay una historia de vida. Gerardo Grau supo entregar su propio arte a través del diseño de marcos y estructuras para jerarquizar obras plásticas pero también recuerdos y objetos que tienen significado para su dueño o creador.

En diálogo con El Oeste Neuquino, Grau repasó su historia pero además explicó que decidió enseñar a enmarcar porque el oficio se estaba perdiendo. Desde su taller en calle Collon Cura 653 entrega lo que sabe con generosidad y compromiso.

De la arquitectura al arte de enmarcar

Grau es un mendocino que estudió Arquitectura, primero en su provincia natal y luego en Mar del Plata pero no se recibió. “No me recibí porque era como un legado familiar, yo quería estudiar Bellas Artes pero en aquella época era como ser calificado de montonero, soy de esa época”, explica.

Su abuelo decidía las carreras de sus nietos y él acató el mandato pero después se rebeló. “Decidí dejar, me casé y dije, yo me quiero recibir de lo que quiero, hice la carrera de docente en Bellas Artes pero nunca ejercí, siempre estuve dedicado a mi trabajo de diseño”, cuenta y agrega “en Arquitectura me iba muy bien en diseño pero en matemática no me iba muy bien, en quinto año todavía debía matemática de tercero”.

Su primer acercamiento a los materiales fue el diseño de maquetas porque trabajaba para los proyectos de sus profesores. “A ellos les gustaba mucho las maquetas que yo presentaba y me pedían trabajos”, recuerda Grau.

Un breve y lucrativo paso por el diseño de indumentaria lo trajo a Neuquén, al barrio Gran Neuquén Sur, frente al hospital Heller, donde vivía su madre. Primero con un socio y luego solo, consiguió abastecer de prendas a tradicionales comercios neuquinos pero finalmente decidió cambiar de rubro.

Con sus habilidades de ventas probadas, trabajó un mes para un hombre que vendía cuadros y después “me di cuenta que lo podía hacer solo y lo hice por 29 años”.

Una bicicleta y un proveedor de láminas hicieron que el taller fuera una realidad. “Los fines de semana recorría los barrios de mayor poder adquisitivo y ofrecía los cuadros con láminas, me iba bien, lo hice por muchos años pero después empecé a visitar los talleres de arte” detalla Grau y recuerda que el punto de inflexión fue cuando “le hice la muestra a una artista plástica neuquina, Graciela Islas, que es muy conocida en el entorno y fue una muestra espectacular; realmente muy muy muy buena muestra, ella esn una persona que tiene mucha convocatoria y cuando todo el mundo vio esa muestra dijo ¿quién te marcó esto?” y allí comenzó otra historia.

Grau decidió no tener atención al público para no tener que cumplir plazos y hacer trabajos más masivos. Se dedicó al arte. “El mío era un taller que siempre se caracterizó por hacer trabajos con mucho diseño y muy personalizado para la obra que venía; se diseñaba específicamente con las varillas, con las molduras, con los colores, todo lo que la obra necesitaba”,

Hubo obras que no lo inspiraron para nada, que no le transmitían sensaciones. “Yo creo que esas obras son las que más me han desafiado, son a las obras que más tiempo le dediqué en el diseño, había veces que para diseñar una obra me llevaba una hora, a veces semanas”, cuenta.

⁣Después de trabajar por más de 26 años con los marcos y los cuadros, decidió vender el fondo de comercio y dedicarse a enseñar.

“Me dio la impresión de que este tipo de trabajo tan artesanal se iba a perder, porque yo lo veo en las grandes ciudades que usan las varillas ya terminadas; nadie pule, nadie patina, nadie pinta, no se hacen entretelados, eso no existe ya hace años y si nadie lo hace entonces dije: el oficio se va a perder”, describe Grau para explicar por qué abrió su taller.

Quienes asisten pueden hacer seis meses básicos y después terminar o seguir indefinidamente. Con la labor que hicieron sus alumnos en estos años se hará la muestra en el museo Gregorio Álvarez.

“El marco puede enaltecer una obra o la puede estropear en forma total”, sentencia. Por eso la idea de “Espacio Grau” es poner en valor, enaltecer.

¿Qué se puede enmarcar?

Obras de arte, láminas, fotografías, son los elementos más habituales para enmarcar. Pero se puede poner en valor casi cualquier cosa.

En el taller se diseña “la posición, la varilla, el color, la forma de la varilla, el color que va a llevar el paspartú, si va a ser a una tela, si el fondo va a ir pintado en forma artesanal” y ello le da valor “a todo siempre dentro de algunos cánones, pueden ser medallas, cucharas, camisetas de fútbol, palos de golf, relojes, cucharitas de pesca”.

En el taller en formato básico se hacen 5 trabajos en seis meses para recorrer todas las técnicas. Pero ello dependerá de “la complejidad de la obra que traen para enmarcar y también las habilidades naturales que tiene el alumno porque hay gente que hace 20 o 30 años que se está moviendo con cosas artísticas, con manualidades y sabe pero muchísimo y hay gente que nunca agarró un cúter”, aclaró.

 Los interesados en hacer el curso se pueden comunicar al 2994045353.

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Cecilia

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